Enladrillado

Enladrillado

Misceláneo,.....

En memoria a nuestro guardaparque y gran amigo

 

Yo, el pudú y el carpintero negro.

Yo, soy el pudú, ciervo exclusivamente chileno.
Pertenezco a la especie de ciervos más pequeña de las 53 que habitan el planeta tierra.
Apenas sobrepaso los 35 cm de altura y los 8 kg de peso, como tal, tengo unos cuernos con una sola punta, que pueden medir hasta 15 cm. Mi pelaje es áspero de color café rojizo o grisáceo, me alimento de hierbas y arbustos, vivo en los bosques del sur de Chile y comparto este hermoso hogar con uno de mis amigos y vecino el carpintero negro.
Hace un tiempo, yo vivía con mi pareja y una cría que teníamos que era muy juguetona; vivíamos muy contentos y felices en el bosque hasta que un día se tronchó mi vida.
De improviso, y sin darnos cuenta nos atacaron unos cazadores armados de escopetas y perros, dando muerte a mi familia... yo me libre porque los disparos dieron blanco en los árboles, pudiendo escapar también de los perros. Desde entonces, deambulo por los bosques y quebradas muy triste y abatido por la desdicha que me embarga.
Un día me habló mi vecino, el carpintero negro.
Me preguntó porqué estaba triste; le conté lo que me pasó:
El me dijo: “somos dos los tristes”. Le pregunté: “¿qué le pasó vecino?”.
A lo que me respondió: “yo también he quedado solo. Mi familia murió por las llamas de un voraz incendio”.
Estábamos contándonos nuestras penurias cuando percibí un olor a humo. Mi vecino vuela a la copa de un árbol mas alto a ver lo que pasaba y regreso mas triste de lo que estaba, diciéndome: “¡Nos queman el bosque vecino! ¡Nos queman nuestro hogar, vecino!”
Corrí a una loma y observé con profunda tristeza lo que ocurría.
Un incendio tan voraz que arrasaba con todo a su paso convertía el bosque en cenizas y troncos quemados.
Segundos pasaron después de lo que vi, porque tuve que correr y correr para no ser alcanzado y morir calcinado.
En esa carrera desenfrenada pierdo el conocimiento. Cuando recupero la conciencia, me encuentro en brazos de un hombre que me daba agua de su cantimplora y le pregunto:
“¿Por qué lo haces, cuando ustedes mataron a mi familia?”.
Y veo que de sus ojos salen lágrimas que caen en mi rostro y veo que son de ternura.
El me dijo: “No temas mi pequeño pudú, que yo soy tu amigo”.
Le pregunto: “¿Quién eres? ¿Cómo te llamas?”
Ante lo cual, el me responde: “soy un gardaparques y mi misión es cuidar y velar por los bosques y fauna de Chile”.
Nos hicimos muy amigos, es por ello que le pedí que escribiera mi historia para que la diera a conocer.
Se despide, eternamente Pudú.



Héctor Bernardo Elgueta Escalona (QEPD)
Guardaparques 
Reserva  Nacional Altos de Lircay.